De un diseño de IA a un rótulo que se puede colgar

Letra 3D fabricada junto a un diseño en una tablet, en el taller

La imagen que devuelve una inteligencia artificial no pesa, no se atornilla y no dice de qué está hecha. Aun así, muchas se pueden fabricar. Ya lo he hecho bastantes veces. El trabajo no es copiar el render al milímetro. Es mirar qué de esa imagen se puede construir y qué hay que ajustar para que la pieza aguante donde va a vivir.

Qué miro primero

El grosor. En pantalla una letra puede ser finísima y seguir pareciendo sólida. En el taller, si el cuerpo es demasiado delgado, no hay sitio para la estructura ni para un anclaje decente. También miro el fondo: un diseño pensado para un muro liso se tuerce en una pared irregular. Y la luz, si la lleva. Un brillo dibujado no es un LED.

Qué suele cambiar

A veces hay que dar más canto, redondear un encuentro o partir una forma que en el dibujo es de una sola pieza. Te lo digo antes de fabricar, no cuando la letra ya está hecha. La pieza colgada tiene que parecerse a lo que viste, no a una versión más fácil sacada de un catálogo.

Qué me puedes enviar

El archivo o una captura, el sitio donde va a ir y, si lo tienes, una medida aproximada. Con eso te digo si se puede y cómo lo haría. Si quieres, cuéntamelo en el formulario.

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